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viernes, 14 de agosto de 2015

¿A qué distancia plantar las hortalizas? #HuertoUrbano


Por todos es sabido que lo que determina el buen desarrollo y salud de una planta es la raíz. Si estás en vías de crear tu propio huerto urbano o has hecho intentos pero no ha salido como querías, tal vez te venga bien esta información. Lo fundamental es que no dejes de intentarlo.

Aquí te muestro un pequeño resumen de hortalizas y la distancia adecuada de siembra para garantizar el mejor desarrollo de sus raíces y, por lo tanto, de sus frutos.

Si siembras calabazas, jitomates o berenjenas, asegúrate de dejar entre 50 y 60 centímetros de distancia entre cada planta.
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Para la remolacha, la acelga, el brócoli, el nabo y el pimiento, lo ideal son 50 centímetros entre cada planta.

Si siembras espárragos, dal 45 centímetros a su raíz; a la coliflor dale 40.

El apio, la papa, el poro y la col requieren de 30 centímetros.

El rábano y la lechuga tienen suficiente con 20 centímtros.

A los ajos les basta con 15 centímetros para crecer, mientras que a las zanahorias se acomodan bien con 7.5 centímetros.

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viernes, 8 de agosto de 2014

Hacer composta casera para nuestro #HuertoUrbano

El suelo en el que sembramos nuestras plantas, sean ornamentales o de huerto, es indispensable para asegurar un buen crecimiento y una excelente madurez de los frutos. Pero debemos tener cuidado al poner químicos, pues podrían cambiar el pH de la tierra, echando a perder todo lo que hayamos sembrado ahí. 







Como siempre, la mejor opción es la más natural, y por eso te paso los tips para hacer tu propia composta. Además, haciendo tu propia composta vas a reducir la cantidad de desperdicios orgánicos que salgan de tu casa y mejorarás la calidad de tus frutos y flores. 
Para hacer tu propia composta necesitas poco, en realidad casi nada, así que aquí te van los materiales y el procedimiento y espero que te sirvan.






Necesitas:

1. Un recipiente para hacer la composta. Cualquier contenedor será útil siempre y cuando permita el paso del aire y tenga un buen drenaje. Si es la primera vez que la haces, te recomiendo empezar con algo pequeño; un cesto de ropa sucia con cortes en el fondo es perfecto porque permitirá la entrada de aire por todos lados. Se recomienda también hacer una especie de "puerta" cerca del fondo para sacar la composta madura.

2. Ladrillos o bloques que separen el contenedor del suelo.


3. Materiales orgánicos que se acomodarán en capas como sigue:


a) Restos secos de poda, hojas grandes o trocitos de madera.
b) Residuos orgánicos mezclados (cáscaras, flores marchitas, hierba, hojas pequeñas, cabellos, restos de café y té, corchos y sustratos usados en macetas.
c) Si tienes estiércol de herbívoros, poner una capa fina (opcional).
d) Una capa fina de tierra.
e) Residuos orgánicos mezclados.
f) Una capa fina de tierra.



No te preocupes por los malos olores, la colocación de los materiales en capas impedirá que éstos aparezcan.

Primero, determina en dónde vas a poner tu contenedor para composta, pues después será difícil cambiarlo de lugar, e instálalo para que quede lo más estable posible.

Ahora empieza a llenar tu compostador en capas, como se describe arriba. No deben ser perfectas, pero acomódalas lo mejor que puedas. No necesitas llenar el recipiente hasta el tope.

Humedece el contenido del compostador y tápalo con un material que permita el paso del aire. 

A medida que pase el tiempo, el volumen disminuirá por deshidratación y fragmentación, permitiendo que pongas más  materia orgánica. Para evitar malos olores y proliferación de insectos, procura poner una capa de tierra después de cada capa de materia orgánica y humedece.

Conforme vaya madurando la composta, podrás sacarla por la puerta que hayas dispuesto al fondo, de modo que puedas mezclarla con la tierra de tus macetas o jardín.

También puedes usar el mismo contenedor como almárcigo, de modo que hasta arriba pongas a germinar semillas que después tendrás que trasplantar a espacios propios para cada planta.
Como ves, la composta es un material de vital importancia que, además, puede convertirse en un trabajo permanente. 
Como siempre, te dejo aquí las entradas anteriores, por si quieres revisarlas, volver sobre tus pasos o continuar con el ciclo de tu huerto urbano. Ello permitirá que tengas hortalizas todo el año.




Crea tu propio #HuertoUrbano con materiales reciclados http://organizaenmexico.blogspot.mx/2014/04/crea-tu-propio-huertourbano-con.html








Ahorita que hay poco sol, ¡a sembrar lechugas en el #HuertoUrbano! http://organizaenmexico.blogspot.mx/2014/07/ahorita-que-hace-frio-sembrar-lechugas.html


¡Feliz Composta!

viernes, 11 de julio de 2014

Ahorita que hay poco sol, ¡a sembrar lechugas en el #HuertoUrbano!



Hay una variedad inimaginable de lechugas diferentes, pero todas pueden ser sembradas y cosechadas con éxito en un huerto urbano.

Las lechugas son un poquito especiales, porque necesitan luz pero no soportan el sol directo. Por eso es probable que, cuando no tenemos la experiencia suficiente, nos cueste trabajo hacerlas germinar y crecer con éxito. Pero ¡ánimo! Se puede y, agarrándole la ondita, es más fácil de lo que parece.




Cabe mencionar que las lechugas, como las acelgas y las espinacas, son perennes y no es necesario arrancarlas todas para disfrutar de ellas; con cortar las hojas externas es suficiente. Esto significa que, si contamos con varias en nuestro huerto, seguramente podremos comerlas prácticamente diario, dejando que se recuperen luego de cada corte.




La segunda observación que debemos tener en cuenta es que las lechugas tienen una raíz de 25 centímetros en promedio; esto es importante para saber en dónde las vamos a sembrar, además de que los que le saben a la hidroponia, las ponen en agua y les ha resultado bastante bien.


Yo hablo de lo que sé, desde mi propia experiencia, así que les cuento cómo logré hacerlas germinar.



Para germinar lechugas:

1. Llena tus almárcigos con sustrato, vermiculita o turba, humedécelos y encima de cada uno pon entre dos y tres semillas de lechuga. Toma en cuenta que son increíblemente pequeñas, así que ten paciencia. Hay quien usa pinzas, pero ya depende de cada quien.






2. Humedece una hoja de periódico o toallas de cocina y ponlas sobre los almárcigos para cubrir las semillas. Después, mételos en una bolsa de plástico y ponlas donde les dé la luz y un poco de calorcillo, pero no la luz directa del sol. Asegúrate de que permanezcan húmedos todo el tiempo.







3. En cuestión de una semana las semillas empezarán a germinar. Si eres de quienes se desesperan y no puedes evitar espiar, fíjate bien en las semillas: las buenas se hinchan y cambian de color en un par de días, de modo que podrás ver con claridad cuáles germinarán.





4. En cuanto hayan germinado, saca los almárcigos de la bolsa y quítales el papel húmedo. Aquí viene el primer obstáculo: encuentra un lugar en el que tengan luz de sol, pero no sol directo. Si tienes el tiempo y la paciencia, puedes sacarlos diario para que les dé sol durante una media hora diario, pero asegúrate de que sea cuando no haga muchísimo calor. Mantén el suelo húmedo todo el tiempo.




5. Cuando tus lechugas tengan por lo menos cuatro hojas verdaderas (o sea, seis en total), entonces podrás cambiarlas a su lugar permanente. Dado que sus raíces miden alrededor de 25 centímetros, puedes usar botellas de refresco de dos litros o pequeñas macetas, como espacio mínimo, para trasplantar tus plántulas.



6. Ahora sí, espera a que crezcan tus lechugas y empieza a cortarles las hojas exteriores, las más grandes, para dejar que los brotes sigan apareciendo y creciendo. Cuida mucho que tus lechugas se mantengan en un espacio con mucha luz pero poco sol directo. La temperatura ideal para ellas son 12°C.




Por supuesto, el nivel de consumo depende de cada quien, pero yo te recomiendo que tengas unas 10 o 12 lechugas sembradas, de modo que puedas cortar unas cuantas hojitas a cada una y permitas que se repongan antes de acabártelas.

Si decides cultivar lechugas hidropónicas, tendrás que ponerlas en agua con un suplemento que les dé los nutrientes que necesitan. No puedo hablar mucho del asunto porque, aunque he leído al respecto, no tengo todavía la experiencia suficiente para ello.



Ahora sí, feliz cosecha y a disfrutar de sus ensaladas.